Quiero compartir un fragmento de un artículo que he leído ultimamente en la revista "Emakunde" y que me ha servido para poner palabras a las ideas:
(...) Si " la angustia de la elección" de Kierkegaad nos afecta a todos los humanos (es muy difícil saber qué queremos hacer con nuestra vida porque cualquier elección es una renuncia a todo aquello que no hayamos elegido), a nosotras el asunto se nos complica. Nacemos ya con un camino trazado. mientras las administraciones no abandonen esa vieja costumbre de ir varios kilómetros por detrás de las exigencias sociales, mientras una Premio Nobel de Economía sea una rareza nos veremos prisioneras de unos horarios que nos producirán el efecto laberinto, es decir, nos comeremos el coco y el alma para gestionar bien nuestra vida personal, laboral y familiar, o sea, seguiremos sintiendo que nuestra familia nos roba un tiempo nuestro, lo que provocará dolorosos sentimientos, y seguiremos sintiendo también que nuestros proyectos les roban mucho tiempo a nuestra familia, y ahora los sentimientos dolorosos serán sentimientos de culpa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario